estres en la crianza

El estrés en la crianza

La crianza es una de las etapas más importantes en la vida de quienes hemos decidido ser padres. Los hijos son fuente de amor, satisfacción, orgullo, ilusión y mucha alegría. A pesar de esto, el estrés en la crianza es común y aprender a manejarlo es importante para poder disfrutar esta etapa y criar hijos con amor y felicidad.

El estrés es una respuesta natural ante situaciones que amenazan nuestro bienestar o el de nuestra familia. Surge cuando sentimos que no tenemos el control de determinados eventos.

Muchas situaciones pueden generar estrés, por ejemplo: los problemas del trabajo, un tema de salud propio o de un familiar, la economía, la seguridad del lugar donde vivimos y hasta el clima, son algunas causas de estrés.

¿Por qué hay estrés en la crianza?

Además de las situaciones mencionadas arriba, hay otros factores que pueden impactar nuestro rol como padres y la dinámica familiar. Por ejemplo, el estilo con el que fuimos criados, un problema de pareja o la dificultad para relacionarnos con alguno de nuestros hijos, entre otros.

Criar hijos implica una gran responsabilidad, pues no solo se trata de cuidar la salud y bienestar de nuestros hijos, sino de formarlos para la vida. Saber que el futuro de los hijos en gran parte depende de esto puede ser estresante para cualquier padre o madre.

Hay momentos y circunstancias que pueden retarnos como padres y como seres humanos. No siempre tenemos todas las respuestas y en ocasiones, tomamos decisiones, sin saber a ciencia cierta si serán las mejores. Esto puede generar angustia o ansiedad.

Por otro lado, bajo estrés, tendemos a dejar de lado nuestro autocuidado, ocasionando malestar físico, que nos vuelve más irritables e irascibles. Es como si el estrés fuera una música de fondo que nos estimula para reaccionar en automático ante el menor estímulo.

Así que, a pesar de todo el amor y la alegría que sentimos con nuestros hijos, la crianza puede ser estresante. Y el estrés, a su vez, puede afectar la crianza, volviéndose un ciclo vicioso. Tener esto presente es importante para que podamos manejar el estrés de la mejor forma.

¿Cómo nuestro estrés impacta la crianza?

Sea cual sea el motivo, el estrés puede afectarnos a nosotros mismos y nuestra relación con los demás. Y la crianza, que se da en la relación con nuestros hijos, no es la excepción.

Te comparto dos ejemplos de cómo el estrés en los padres afecta sus habilidades de crianza y la relación con sus hijos.

Primer ejemplo: Padres y madres que bajo estrés pierden la paciencia y se vuelven agresivos. Al darse cuenta de sus reacciones se sienten culpables y confundidos. Estas emociones les generan mayor estrés y reactividad, lo que reinicia el ciclo de agresividad.

Segundo ejemplo: padres o madres que por su trabajo están mucho tiempo ausentes. Sienten culpa, tienen dificultad para establecer límites y son permisivos. Sus hijos los desafían, lo cual los enoja. Los corrigen con castigos y luego sienten culpa otra vez, reiniciando el ciclo.

En ambos casos, el estrés de estos padres ocasiona conductas que afectan la crianza y a la larga propician un ciclo vicioso de estrés y reactividad automática que afecta a sus hijos y su relación con ellos.

Consciente o inconscientemente, el estrés es causa y efecto de muchos de nuestros problemas. Es como una bola de nieve cuesta abajo, que va creciendo poco a poco hasta afectar nuestra vida y la de aquellos que amamos.

Por tal motivo, identificar y trabajar el estrés, es crucial para nuestro bienestar y el de nuestra familia.

7 claves para manejar el estrés de la crianza

Primero: El estrés es parte de la vida, no se va a ir a ningún lado, porque siempre habrá circunstancias que salgan de nuestro control. Por eso, abordar el estrés no se trata de evitarlo o desaparecerlo, sino de aprender a manejarlo.

Segundo: Independientemente de la causa, el estrés es como un color de fondo que matiza todas las áreas de nuestra vida. A veces nos estresará un tema de trabajo, otras veces uno de familia. Hay que explorarlo con curiosidad y trabajarlo conforme vaya surgiendo.

Tercero: Nuestro estrés es nuestra responsabilidad. Si hay otras personas involucradas en la situación que nos estresa, podemos abordarlo con ellos, sin olvidar que nuestras reacciones son propias. Nadie puede manejar nuestro estrés más que nosotros mismos.

Cuarto: El manejo del estrés es un camino de continua exploración y autodescubrimiento. Para cambiar necesitamos conocemos. El trabajo personal es crucial para aprender a regularnos emocionalmente y es un proceso que toma tiempo. Un paso a la vez, un respiro a la vez.

Quinto: Nuestros hijos son nuestro espejo, son el reflejo de nuestras acciones. Aprenden de lo que ven en nosotros. Por lo tanto, si tenemos dificultades en la crianza, el primer lugar a buscar es adentro, en nuestros pensamientos y emociones, no en ellos y sus conductas.

Sexto: el estrés se alimenta de preocupaciones y pensamientos sobre un futuro inexistente y habitualmente dramático. Para manejarlo es preciso volver al momento presente. Respirar conscientemente nos ayuda a lograrlo. Respira y deja que tu mente se aclare. Esto te ayudará a encontrar mejores soluciones.

Séptimo: Revisa tus expectativas sobre tu rol de padre y sobre tus hijos. Muchas veces tenemos un ideal de crianza, queremos ser padres perfectos. Otras veces tenemos planes mentales sobre como debería ser la vida de nuestros hijos. En ambos casos podemos sufrir y generar sufrimiento también en ellos. Si somos conscientes y prestamos atención, con humildad, veremos como nuestros hijos nos ayudan a crecer, son nuestros más grandes maestros. Son ellos quienes nos enseñan a ser padres. Permitirles ser quienes ellos realmente son, acompañarlos en su crecimiento con amor y presencia y potenciar su desarrollo con seguridad, son nuestras principales tareas como padres.

En resumen, a pesar de todo el amor, la crianza puede ser estresante, pero si sabemos entender este estrés y manejarlo conscientemente, podremos disfrutar de esta maravillosa bendición: la de ser padres y criar hijos felices. Con amor y un respiro a la vez, todos podemos lograrlo.

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–Claudia Vega

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