conflicto con nuestros padres

¿Y si hay conflicto con nuestros padres?

Nuestros padres son figuras muy importantes en la vida de la mayoría de las personas. Por muchos años fueron la guía de nuestra vida. Por ellos sentimos muchas emociones y como en cualquier relación, pueden haber roces. ¿Y si hay conflicto con nuestros padres? Veamos 5 claves para resolver las diferencias y tener con nuestros padres una relación sana, cercana y amorosa.

Hay distintas situaciones a lo largo de la vida que pueden generar conflicto con nuestros padres. Algunas de ellas vienen desde la infancia. Otras son de la etapa adulta. No es objetivo de este artículo abordarlas, porque son muchas y muy variadas. 

Por ejemplo, una de las causas frecuentes de conflicto con los padres en la etapa adulta son sus opiniones sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos. Opiniones que van desde las cosas más triviales, hasta cosas que son importantes para nosotros como nuestras relaciones, la forma cómo criamos a nuestros hijos, nuestro trabajo, etc.

Y aunque sean bien intencionadas, esas opiniones y juicios que nuestros padres expresan pueden molestarnos y generar tensión. Si no sabemos abordar el conflicto con nuestros padres adecuadamente, puede surgir distanciamiento, resentimiento y hasta faltas de respeto, lo que genera culpa y mayor malestar.

5 claves para resolver un conflicto con nuestros padres

Para resolver las diferencias con nuestros padres de forma sana y respetuosa y construir con ellos una relación cercana es importante tomar en cuenta estos cinco aspectos:

  1. Manejar nuestras emociones y la forma como reaccionamos
  2. No tomarnos sus opiniones de manera personal
  3. Comunicar asertivamente lo que pensamos y sentimos
  4. Poner límites desde el amor.
  5. Expresar lo que necesitamos y desearíamos ver de parte de ellos

Si de verdad siguiéramos al pie de la letra esas cinco claves nos ahorraríamos mucha tensión innecesaria y podríamos tener una relación sana y cercana con nuestros padres.

Poner límites con amor y respeto

Pero, ¿se les puede poner límites a nuestros padres? ¡Claro que se puede! Y se tiene que hacer con el mismo amor y respeto que esperamos de ellos.

Lo que sucede es que nos cuesta trabajo discernir qué es lo que podemos expresarle a nuestros padres, cómo poner límites amorosamente, cuál es la línea del respeto y en donde es que se está cruzando.

Y para ello, primeramente lo tenemos que tener claros nosotros mismos. Definir qué es lo que queremos, necesitamos, a qué estamos dispuestos y a qué no.

No tenemos por qué faltar al respeto

Curiosamente, no queremos faltarles al respeto, pero bajo el calor de las emociones ese suele ser justamente el resultado. Necesitamos recordar que no es lo que decimos, sino cómo lo decimos lo que puede tornarse en una falta de respeto. 

Establecer límites es simplemente comunicar lo que estamos dispuestos a tolerar y permitir y lo que no. Y esto se puede expresar de forma totalmente respetuosa y asertiva.

Quizá también toca revisar heridas viejas, resentimientos pasados y tener la disposición y la voluntad de sanar, para reconstruir esa relación y acercarnos a nuestros padres. 

A veces simplemente es cuestión de hablar con claridad, amor y respeto y saber dejar pasar, sin engancharse, aquello que no nos aporta, aún si viene de ellos.

Reconocer nuestras expectativas

Tenemos que recordar que en cualquier relación pueden haber desacuerdos, sin que eso signifique que tiene que haber conflictos. No siempre pensaremos de la misma forma.

A veces queremos y buscamos la aceptación y validación de nuestros padres, que estén de acuerdo con nuestra forma de pensar y actuar, pero no siempre será así. Y vale la pena recordar que no podemos cambiar a los demás. 

Tener claras nuestras expectativas como hijos y reconocer que no siempre serán cumplidas nos ayuda a aceptar, respetarnos a nosotros mismos y respetar también a nuestros padres, con amor, humildad y entendimiento.

En cualquier relación pueden haber diferencias en los puntos de vista, no siempre estaremos de acuerdo y eso es normal y válido. Tenemos que recordar que todos vemos la vida a través de los filtros de nuestras propias experiencias y estas nunca son iguales.

Ellos también tienen su historia…

Nuestros padres también tienen su historia, sus propias heridas, lo que aprendieron, lo que vivieron. Y eso lo vierten en su relación con nosotros y con todo lo que les rodea.

No nos toca ser jueces, nos toca ser hijos. Y recordar que en la inmensa mayoría de los casos, nuestros padres quieren lo mejor para nosotros, desde lo que ellos entienden y conocen. Aun si es distinto a lo que nosotros entendemos y conocemos.

💡 Tip de comunicación para recordar:

Al final del día, si nuestros padres entienden lo que pensamos, queremos y necesitamos, la mayoría termina por apoyar a sus hijos con ese amor que es probablemente el más incondicional que existe. Hagamos nuestra parte y expresemos asertivamente, con claridad, amor y gratitud y con la intención de conectar con ellos y hacerlos parte de nuestra vida, aún si ya no somos sus niños.

Con paz y amor,

–Claudia Vega

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