Los hijos nos dan lecciones

¿Alguna vez te ha pasado que te preocupas demasiado por cosas que ni siquiera sucedieron? A mi sí. Y  justo acabo de vivir uno de esos momentos. Y recordé que los hijos nos dan lecciones y nos recuerdan cosas importantes.

Una de mis hijas se está recuperando de un cuadro de fiebre de varios días. Con esto de la pandemia, no pude evitar preocuparme. Pero no solo me preocupé. Al verla enferma y con los pendientes del trabajo, me puse de malas. De esas veces que no te calienta ni el sol.

En medio de mi corto estado de ánimo y a pesar de tener fiebre, ella me hizo darme cuenta de algo. Mientras que yo estaba agobiada, tratando de hacerla comer y tomar su medicina, casi presionándola, ella hacía el esfuerzo por cooperar.

A pesar de que me considero una madre amorosa y comprensiva, con una gran relación con mis hijos, esta vez me sentía enojada. Me desesperaba verla así.

El estrés esconde al miedo

La que tenía razón para sentirse mal era ella, pero la del mal genio era yo. Y a pesar de su malestar ella me hizo darme cuenta de que se sentía mal y de que yo no estaba siendo amable. En ese momento fue como si una venda se me hubiera caído de los ojos. Conecté con mis emociones y me di cuenta de que tenía mucho miedo que la fiebre de mi hija fuera el signo de algo peor.

Entonces recapacité. Y pude apreciar que, a pesar de todo, mi hija me agradecía todo lo que yo hacía con una sonrisa. Me conmovió.

Sin darse cuenta, ella me estaba dando una gran lección. Me hizo recordar algo que es fácil de olvidar:

En situaciones que nos generan miedo y preocupación, es fácil caer en estrés.  Y si nos dejamos llevar por estas emociones, nos volvemos reactivos. Y cuando somos reactivos, mostramos la peor versión de nosotros mismos.

Los niños y jóvenes no hacen tantas historias catastróficas en sus mentes y nos demuestran que no hace falta perder la calma. Porque eso solo empeora las cosas. Porque eso solo empeora las cosas. Es en la adversidad cuando necesitamos parar y autoregularnos para tomar mejores decisiones.

Como esta anécdota, tengo muchas otras en las que mis hijos han sido mis más grandes maestros. 

Los hijos nos enseñan mucho. Para aprender de ellos, necesitamos estar atentos y ser humildes.

Afortunadamente mi hija amaneció hoy mucho mejor. Ya no ha tenido fiebre. Y yo me siento feliz de verla mejorar y de darme cuenta, nuevamente, de lo valiosa que es.

¿A ti qué te han enseñado tus hijos? ¿Te permites aprender de ellos?

Déjame saber en un comentario.

Deseo que tú y tu familia estén sanos y felices.


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Claudia Vega

Mamá, pediatra y psicoterapeuta

Acompañante de personas en crecimiento que desean vivir sanas, plenas y felices.

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